Con la mochila al hombro (prestada) saludé a mi familia entera a las 7 de la tarde, y con el compañero Nachito Fúser II caminamos hasta la Terminal de Unquillo para encontrarnos con el compañero Chayanne y tomar el colectivo a Córdoba.
Espera de 45 minutos allá, llamados, mensajes de despedida y partimos rumbo a San Salvador de Jujuy, la Tacita de Plata.
Con toda la ansiedad y la seguridad de que va a ser un viaje que nos va a abrir y quemar la cabeza, nos tiramos a la ruta en el VIA TAC manteniendo una única dirección: el norte.
"Me alegra dejar atrás lo que llaman la civilización, y estar un poco más cerca de la Tierra"
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