sábado, 17 de marzo de 2012

Santa Fé capital y Vera

El calor ya se siente en el colectivo al llegar a la capital de la provincia santafecina. El sol pega contra los ranchitos de las periferias, al borde de los ríos. Hace más de 40°.

Daniel, un paraguayo de Asunción que conocí en el bondi, me vino hablando mucho de su país y me dieron ganas de ir. Y como no hay ningún tipo de impedimentos...

Llegué y mi amiga Pilar me buscó en la terminal. Fuimos para su casa inmediatamente. El calor era insoportable y su hospitalaria familia me recibió como siempre. La pileta y unas cervezas ayudaron a refrescar el cuerpo.

Pensando para dónde seguir viaje, decidí que mi objetivo era llegar a Vera, pueblo donde nací y viví de niño.

Charlando con Juan, hermano de Pilar e hincha empedernido de Unión: ¿tomás cerveza? No, estoy muerto y mañana me voy temprano con mi viejo. ¿Dónde vas? Nos vamos a Chaco, me responde. ¿Ah, si? Yo voy para aquel lado también. Así fue que al día de haber llegado conseguí quien me lleve a Vera, 250 km. al norte, camino al Chaco.

Me despedí de Pilar, de su madre y salimos en una camioneta VW Amarok que era como un avión. En dos horas y media, y con velocidades máximas de 170 km/h, ya estaba en Vera, el que fuera el pueblo que me vio nacer y dar mis primeros pasos. Fui a parar a la casa de Horacio y Mónica, familia amiga desde que vivíamos acá.

Vera

A la mañana siguiente salgo a caminar y me meto por las calles de tierra. Encuentro la casa donde vivíamos y le saco unas fotos. Todavía me acuerdo, en una o dos imágenes como si fueran un sueño, de estar jugando en esa tierra o barro sobre el que ahora estoy parado, teniendo tres años. Veo la cuneta llena de bosta, y me acuerdo de haberme caído ahí en la bici.

Después de eso sigo caminando y bajo por la calle Mariano Leiva, para el lado oeste. Un nene casi desnudo está apoyado en una pared y jugando con un karting rojo, la gente pasa andando en bicicleta al rayo del sol del mediodía, las casas son cada vez más bajas y más chicas. Una nena vestida de celeste pasa corriendo por la vereda de su casa y las cunetas largan un olor a podrido y a desechos humanos en todas las calles a la redonda. 


La casa donde viví

La cuneta
 Paso por una casa donde suena un chamamé proveniente de un acordeón: el tipo está sentado en la puerta tocando y yo me hago el distraído y me quedo un rato para escucharlo. Voy hasta el final del pueblo y me subo a la ruta que va para Tostado y termina en Santiago del Estero. Empiezo a caminar por el campo: seguiría pero hago solo un kilómetro y vuelvo al pueblo y a la casa.


La ruta que va a Tostado




Ahora, mi objetivo e idea es llegar mañana a Corrientes. Aún no tengo idea cómo porque está anunciado un paro nacional de colectivos. ¿Cómo andará el dedo? Todo está a favor.

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